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Modos de vida a través de marcadores de estrés óseo en población arcaica costera del norte grande (Valles occidentales) - RESULTADOS

Indice del artículo
Modos de vida a través de marcadores de estrés óseo en población arcaica costera del norte grande (Valles occidentales)
Problema de estudio
SÍNTESIS CRONOLÓGICA Y DE LA CULTURA MATERIAL EN EL ARCAICO COSTERO DEL NORTE GRANDE
MARCADORES OSEOS DE ACTIVIDAD FÍSICA
RESULTADOS
DISCUSIÓN
CONCLUSIÓN Y COMENTARIO FINAL
REFERENCIAS CITADAS, BIBLIOGRAFÍA Y ANEXOS
Todas las páginas

RESULTADOS


En 1984, Vivien Standen describe unos restos óseos provenientes de Tiliviche, un sitio datado entre los 7810 a 4110 a. C, encontrando algunas patologías óseas de carácter degenerativo a nivel de columna vertebral (espondiloartrosis cervical) y artrosis femoro-patelar, sugiriendo que dichas patologías guardan estrecha relación con exceso de trabajo mecánico e intensos desplazamientos, debido quizá a un desplazamiento permanente entre la costa y quebradas interiores (Standen et al. 1984 a).
Ese mismo año se publicaba el trabajo de Camarones 14, donde se daba a conocer una serie de datos con respecto a los restos óseos exhumados de dicho lugar, como son espondilosis dorsal,  espondiloartrosis cervical, artrosis en rodillas, espolón calcáneo, cicatrices de parto y artrosis deformante en cadera, sin embargo la autora no se aventura a señalar una relación etiológica frente a dichas patologías (Quevedo, 1984), en la misma colección Urquieta describe la abrasión dentaria, sugiriendo una probable relación entre esta y la utilización de piezas dentarias como herramientas (Urquieta, 1984).
Ese mismo año Standen y col., analizan la población Morro 1  que cubre una cronología que va del 7810 – 5860 a.C. y 3670 – 1720 a. C., encontrando los siguientes marcadores óseos: Osteoma auditivo externo en 10 casos lo que representan un 20% de la población, y principalmente en individuos masculinos, que los autores relacionan con actividades de buceo, como factor adaptativo (Standen et al. 1984 b)., situación similar se presenta en la población temprana de Camarones 14, asociada a grupos Chinchorro, a donde  a dicho marcador se le asigna un valor genético. (Quevedo, 1984). También la población de Morro 1, presenta fracturas y traumas, tanto a nivel de cara-cráneo como en  extremidades superiores como en inferiores,  esta últimas se presentan principalmente en mujeres, específicamente en el hueso ulnar, por lo que los autores asocian con situaciones de violencia entre dos personas, los otros casos de fracturas son vinculados a accidentes tal ves asociado a actividades del mar. Se describen también en esta población de Morro 1,  signos de artrosis en articulaciones periféricas, principalmente en rodillas, codos y clavículas. A nivel de rodillas, en la cara posterior  de los cóndilos femorales los autores la asocian a la postura constante de flexión de rodillas. También describen seis casos en mujeres adultas de  “squattimg facets”, asociada a una hiperflexion dorsal de la articulación de tobillo, que la asocian a un tipo de trabajo, de igual forma  vinculan el trabajo del mar a los signos de artrosis a nivel de codo y clavículas (Standen, et al. 1984).
En cuanto a la población de Morro de Arica, el único marcador óseo analizado corresponde a osteoartritis a nivel de los cóndilos occipitales, en los cuales se presentan leves grados de degeneración en dichos cóndilos, que los autores atribuyen a algún esfuerzo que era ejercido en el ámbito de cuello. Por otra parte los autores sostienen por las patologías, traumas y uso del cuerpo,  que habría una especialización, en relación con las actividades de extracción de alimentos del mar, donde los hombres eran los principales encargados del buceo en búsqueda de marisco y que ambos sexos se veían enfrentados a situaciones de violencia interpersonal, desde edades tempranas. (Costa Junqueira, et al. 2000).
El sitio Caleta Huelén 42, ubicado en la margen norte de la desembocadura del río Loa en el norte de Chile, relacionado culturalmente con la segunda fase del Complejo Camarones y con el Complejo Quiani, se describe la presencia de dos casos de traumas en individuos masculinos, de tipo fractura, mostrando uno de ellos, una cicatriz de golpe en el frontal y otro una fractura en el omóplato. En relación a las enfermedades degenerativas descritas en las articulaciones de los miembros inferiores, se adviertes tres casos con degeneración articular, que los autores interpretan como un impacto ambiental de bajo nivel en vida de los individuos debido a la escasa ocurrencia de patologías y de traumas, acotando además la escasez de la muestra analizada y la mala conservación de los huesos (Cocilovo et al. 2005).
Marvin Allison con respecto a la población Morro 1/6, señala la presencia de un alto número de fracturas vertebrales principalmente en individuos más tardíos, y que lo aduce a una osteopenia  generalizada (osteoporosis), además de 5 fracturas consolidadas en la población temprana. Junto a ello señala en una tabla la presencia de 10 individuos de la población tardía con “squatting” y “osteoartritis” presente en 15 individuos tempranos y 20 en los tardíos, de los cuales no da más datos. (Allison, 1989).
Sonia Guillén y Gerardo Carpio reportan un individuo portador de una serie de traumas provocados por actos de violencia (seis puntas de proyectil impactadas), en un individuo asociado a la cultura Chinchorro proveniente de Villa del Mar, en Ilo, Perú (Guillen y Carpio, 1999), el cual se corresponde con los hallazgos de Standen y Arriaza en una muestra proveniente de cinco cementerios de Arica asociados a la cultura Chinchorro, donde se presenta también un individuo con una punta lítica impactada y varios cráneos con signos de trauma, que los autores asocian a actos de violencia (Standen y Arriaza, 1997).
Arriaza en su libro “Cultura Chinchorro, las momias más antiguas del mundo”, señala una serie de marcadores óseos que el autor los incluye en patologías inducidas por la subsistencia, entre las que figuran son: exostosis auditiva, espondilolisis, osteoartrosis, DISH (diffuse idiopathic skeletal hyperostosis) y Trauma, en cuanto a la Exostosis auditiva el autor la relaciona como producto de labores marítimas específicamente de buceo, encontrando una diferenciación sexual en la distribución de ella. En cuanto a la espondilolisis, el autor ve que su etiología se debería a microtraumas producidos por el levantamiento de objetos, señalando además que los hombres Chinchorros realizaban un gran esfuerzo físico “El trepar rocas y sufrir caídas eventuales en las áreas costeras, unido al esfuerzo de la hiperextensión de la espalda al lanzar  arpones y lanzadardos mientras cazaban, podría haber creado la tensión necesaria para producir una fractura vertebral como la espondilosis” (Arriaza, 2003: 132),  De igual forma sugiere una misma etiopatología para el desarrollo de la osteoartritis argumentando que puede deberse producto de tareas arduas, principalmente labores físicas pesadas. En cuanto a las atropatias documentadas por el autor solo se remite a señalar su presencia, no así las fracturas par lo cual define que la recolección costera en un terreno muy accidentado sería la variable que predispuso a dichos traumas, finalmente alude a la patología dental destacando que una dieta rica en sustancias abrasivas y dura, sería la responsable de la marcada abrasión dentaria  (Arriaza, 2003).
En resumen se observa en la literatura consultada, una pobreza en relación a estudios específicos en MOE.  Entre los principales marcadores descritos destacan: Artrosis, osteoartritis, squatting ,traumas, fracturas, exostosis auditiva, y abrasión dentaria. Estos marcadores en su mayoría se describen en relación a estudios paleopatologicos a fin de definir estados de morbilidad, siendo muy escasos aquellos enfocados a establecer modos de vida, a excepción del squatting y la exostosis auditiva. Además hay que tener en cuenta la ambigüedad de algunos de estos marcadores respecto a su etiología, y asociado a una notable ausencia de marcadores óseos de origen biomecánico, como son: faceta de Allen, de Poirier,  Plaque, Apertura septal, faceta de Charles, entre otros, se hace bastante difícil establecer hábitos posturales que definan un modo de vida en particular, aún así con dicha información y teniendo en cuenta el medio ambiente y la cultura material podemos hacer algunas inferencias al respecto.


 

Comentarios  

 
#2 francisco 23-05-2014 22:30
muy buena sintesis,
no sabes si no se han hecho aun estudio de isotopos para verificar la supuesta movilidad costa/interior??

gracias,
abrazo.
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#1 08-02-2010 00:25
Muy interesante tu artículo, Me gustaría saber si se puede hacer lo mismo, pero cuando se tiene pocas muestras, no mas de 10 esqueletos incompletos.

Gracias, espero puedas ayudarmen
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