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El origen de las poblaciones del Valle de Azapa durante el PIT: Una aproximación al concepto de colonias desde la bioantropología - Discusión y análisis de resultados

Indice del artículo
El origen de las poblaciones del Valle de Azapa durante el PIT: Una aproximación al concepto de colonias desde la bioantropología
Antecedentes arqueológicos
Antecedentes bioantropológicos
Discusión y análisis de resultados
Conclusión
Anexos
Referencias
Todas las páginas

Discusión y análisis de resultados 

En base tanto a los antecedentes arqueológicos y bioantropológicos aquí presentados, es posible notar que fundamentalmente existen dos posiciones acerca del origen de las poblaciones del valle de Azapa durante el PIT. Por un lado, se encuentran la posición más tradicional de quienes mantienen que es factible sostener  la presencia de colonias o migraciones altiplánicas durante dicho período. Mientras que por el otro lado, se encuentran quienes afirman la imposibilidad de sustentar aquella hipótesis, debido a que no hay evidencia arqueológica que la sostenga. No obstante, sin importar qué posición o postura adopten los investigadores, todos coinciden en  la existencia de contactos y relaciones entre las poblaciones del valle de Azapa y las de tierras altas. Más bien lo que está en discusión es el carácter específico y particular de dicha interacción, junto con  la magnitud biocultural de la influencia altiplánica.  Se ha propuesto que probablemente fue en el formativo cuando se iniciaron  las influencias altiplánicas en los valles occidentales (Muñoz 1989) y es precisamente en este fenómeno que la mayor parte de las investigaciones bioantropológicas coinciden.  En este sentido, el trabajo de Sutter (2006), apoyaría lo anterior debido a que sus resultados apuntan a que las poblaciones Alto Ramírez poseerían un vínculo ancestral con Chinchorro, pero que  durante el formativo comenzaron a recibir un ligero aporte genético, seguramente altiplánico. Del mismo modo diversas publicaciones  (Cocilovo et al.  2001;  Varela y Cocilovo 2002; Rothhammer et al. 2002), señalan también que fue a fines del arcaico y/o comienzos del formativo, cuando empezó a producir el flujo génico proveniente de la tierras altas, generándose a si una diferenciación entre valle y costa. De hecho, Rothhammer et al. (2002) indica directamente a la fase Alto Ramirez, como uno de los períodos con mayor exogamia.  A pesar de esta coincidencia en los resultados iniciales, cuando estos autores tratan los temas del Período Medio y el PIT surgen notorias diferencias e inclusive contradictorias conclusiones. Tal como revisamos, las investigaciones bioantropológicas se inclinan en dos polos que claramente son reflejos de los modelos arqueológicos subyacentes. Algunos autores (Rothhammer et al. 1982; Cocilovo et al 2001; Varela y Cocilovo 2002; Rothhammer et al. 2002; Moraga et al.2005), afirman que realmente hubo migraciones a gran escala durante el PIT, las cuales generaron miscegenación o mestizaje biogenético en las poblaciones del valle de Azapa. Sin embargo, otros investigadores (Sutter 1994; Sutter y Mertz 2004; Sutter 2006), opinan lo opuesto argumentando que el intercambio genético fue menor, prevaleciendo la continuidad biológica durante todos los períodos. Vale decir, que se sostiene una casi completa ausencia de variación desde el Arcaico hasta el PIT en el valle de Azapa, en clara contraposición a las otras investigaciones que sostienen un importante proceso microevolutivo.  Personalmente opino que las discrepancias en los resultados y las consecuentes diferencias en las conclusiones entre estas investigaciones, pueden deberse principalmente a las distintas metodologías utilizadas, la composición de la muestra, la naturaleza de las variables y a los modelos teóricos que utiliza cada investigador. Entonces siguiendo esta lista de diferencias y revisando las publicaciones bioantropológicas ya mencionadas, tenemos que en primer lugar hay variedad en las  metodologías empleadas. Se ha utilizado cráneometria (Rothhammer et al. 1982; Sutter 1994; Cocilovo et al 2001; Varela y Cocilovo 2002; Rothhammer et al. 2002; Sutter y Mertz 2004; Sutter 2006), morfometría geométrica (Manríquez et al.; 2006) y ADNmt antiguo (Moraga et al. 2005). Estas diferentes metodologías no explican del todo el porqué de la mayoría de las discrepancias en los resultados, aunque de todos modos explican algunas de estas discordancias. Por ejemplo, Manríquez et al. (2006) nos señalan que tal vez la razón de las discrepancias en sus resultados en relación a trabajos como los de Cocilovo et al. (2001), pueden deberse a la utilización por parte de estos últimos de estimadores lineales del tamaño, los cuales por su naturaleza unidimensional no permiten la separación de los componentes del tamaño y la forma (mientras que la morfometría geométrica si otorga la posibilidad de realizar tal partición debido a la naturaleza multidimensional de sus datos primarios). Por tanto en los análisis de Cocilovo et al. (2001) un porcentaje no menor de la diferencias en la forma que servirían para calcular las distancias genéticas, estarán obscurecidas por el tamaño lo cual entorpecería la posibilidad de ver afinidades genéticas.  Por otro lado, vemos también que hay notorias diferencias en la composición de la muestra. En las distintas publicaciones varían tanto el número como el origen de los restos analizados, lo que dificulta una correcta comparación de los resultados, puesto que los sitios analizados son distintos y por lo tanto los materiales de allí obtenidos no son homólogos. A su vez, en los trabajos de Rothhammer et al. (1982; 2002), se utilizan mediciones de cráneos deformados las cuales pueden distorsionar obviamente los resultados, además de ir en contra de la práctica habitual que sería excluir las mediciones afectadas por la deformación artificial. Sumado a lo anterior, existen diferencias también en la naturaleza de las variables pues en unas investigaciones se usan variables continuas o métricas (Rothhammer et al. 1982; Cocilovo et al 2001; Varela y Cocilovo 2002; Rothhammer et al. 2002), mientras que otras utilizan variables discretas o no métricas (Sutter 1994; Sutter y Mertz 2004; Sutter 2006), lo cual podría estar causando las diferencias en los resultados. Finalmente cabe señalar al respecto de los modelos teóricos subyacentes a los planteamientos de los autores, que es fácilmente visible que unos (Rothhammer et al. 1982; Rothhammer et al. 2002; Moraga et al.2005) se encuentran más influenciados por los planteamientos de Murra sobre la “verticalidad”. Como expuse previamente, este modelo sugiere que muchos de los cambios culturales pre-incaicos acontecidos en valles como el de Azapa, fueron producto del arribo de colonos altiplánicos. Consecuentemente con lo anterior, estos investigadores han explicado sus resultados de biodistancias cráneometricas y genético-moleculares, en base a una migración proveniente del altiplano. Es importante notar que este evento migratorio no ha sido visto tan sólo como flujo génico, sino que como el arribo de contingentes poblacionales del altiplano que habrían generado los cambios bioculturales en el valle de Azapa (Rothhammer et al. 1982). No obstante esto, en general las publicaciones más recientes han tendido a moderar esta postura sugiriéndose más bien una miscegenación o flujo génico intermitente entre migrantes altiplánicos y los habitantes vallunos de Azapa (Rothhammer et al. 2002).  



 

Comentarios  

 
#3 07-09-2010 18:10
Hey muy interesante el tema, hay muchos aspectos discutibles en torno a qué ocurrio en esta zona durante el PIT y qué relación hay con el período Medio, ya que se menciona constantemente la importancia que tuvo la influencia Tiwanaku...pero ésta al parecer en Arica habría sido de carácter indirecto y nunca tan fuerte como lo que ocurrio en Perú. Qué pasa en el PIT entonces, creo que es muy importante evaluar, como lo propones tu, el tema de la continuidad genética en la zona. No sé si leíste los trabajos de Sutter que tocan precisamente estas problemáticas...al mismo tiempo creo que sería bueno evaluar el concepto de "colonia" , en fin muchas cosas. Felicitaciones por el trabajo. Saludos
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#2 02-12-2009 18:11
Vale Tamy, muchas gracias x la recomendación, te pasaste!!!!
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#1 23-11-2009 19:24
Te recomiendo este paper que estoy segura que te interesara: "Utility of Multiple Chemical Techniques in Archaeological Residential Mobility Studies: Case Studies From Tiwanaku- and Chiribaya-Affiliated Sites in the Andes"

Kelly Knudson y Douglas Price, del AJPA: 2007
;)
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